domingo, 24 de abril de 2011

Nuestras tradiciones II. La Bajada del Ángel

Así lo avanzaba ayer el pregonero del Volatín y así ha sido.
…o en la fiesta de mañana
entrañable y tempranera
la Bajadica del Ángel
fervor de esta plaza Nueva…
Esta mañana, puntual a su cita, el Ángel ha sobrevolado la Plaza Nueva ante la atenta mirada y el respetuoso silencio de las miles de personas que allí estábamos. Para mí es uno de esos actos emocionantes, cargado de tradición, de sentimiento y de orgullo.
Son apenas diez minutos desde que la procesión que porta la imagen de la Virgen hace su entrada en la plaza hasta que el Ángel le quita el velo. Diez minutos “perfectamente” sincronizados en los que no hay sitio para la improvisación. Los diez minutos de gloria de Pablo Mata, el protagonista de este año.
Tras meses de preparación y de ensayos llega el gran día. Y yo creo que por mucho que practique y que traten de que se haga a la idea, salir a la Plaza, verla abarrotada, y sobrevolar nuestras cabezas, es algo que no se puede prever.
Siempre hay anécdotas. Que si la Virgen no está en su sitio. Que si un poco más a la derecha, más abajo… Que si el grito no ha sido lo esperado. Que si el velo se engancha con la corona. Que si se lo ha echado al hombro a la segunda…  Decenas de momenticos que hacen que este acto emocione y sorprenda cada año a tudelanos y forasteros.
El año que viene volveremos. Porque da gusto ver a Tudela madrugar. Porque da gusto ver los balcones engalanados y llenos de gente. Porque da gusto el sonido de las puertas del templete al abrirse. Y porque da gusto, en días como hoy, decir que “soy tudelano”.
No me queda más que dar la enhorabuena a Pablo, que ha sido un Ángel sonriente, atento y divertido y que hoy ha vivido sus diez minutos de gloria, más que merecidos, y que esperemos no olvide nunca. Porque de ahora en adelante será siempre el Ángel 2011.
Os dejo dos detalles de esta gran fiesta. Un “Aleluya!” y un fragmento de la “Bajadica”. Un placer.
Papeleta que lanza el Ángel durante su vuelo conocida popularmente como Aleluya.


sábado, 23 de abril de 2011

Nuestras tradiciones I. El Volatín

Un año más el Volatín ha sido ajusticiado ante la atenta mirada de niños y mayores…
Hoy, como no podía ser de otra forma, quiero hablar de una de nuestras tradiciones más arraigadas: el Volatín. Uno de esos actos difíciles de explicar si no se viven, por lo menos una vez, en vivo y en directo. Algo que desde aquí animo a hacer.
Se trata de una tradición cuyo origen se remonta al siglo XVI y aunque era un acto dirigido exclusivamente a los niños, ha pasado a ser, como suele decirse, “para todos los públicos”. Cada año, un muñeco de madera articulado es zarandeado hasta que se desprende de sus ropajes. Ropajes que en esta edición han querido homenajear los 25 años del Hospital Reina Sofía. La tradición marca que tras explotar el puro petardo que lleva en su boca comienza el baile que representa la desesperación y suicidio de Judas.
Y como toda tradición tiene sus anécdotas. Y es que los ropajes no suelen desprenderse y hay que acabar ayudando con las manos. Algo que no ha pasado este año, ya que poco a poco y en apenas tres minutos el Volatín ha quedado prácticamente desnudo ante la atenta mirada de cuantos allí estábamos.
Un Volatín que este año ha contado con un pregonero de excepción, Miguel Sanz. El Presidente de la Comunidad Foral de Navarra nos ha sorprendido a todos con un pregón en verso, cargado de emoción, de sentimiento y de agradecimiento. He tenido la oportunidad de darle la enhorabuena en persona y aprovecho estas líneas para volver a dársela.
Una elección, la del pregonero, que no ha estado exenta de polémica. Alguien escribía que fuera quien fuera el pregonero, “de toda la vida se lleva la pitada del respetable”. Pues bien, las tradiciones también cambian y eso hoy no ha pasado. El “respetable” ha respetado al pregonero, ha escuchado atento y ha aplaudido sus palabras.
Pero déjenme que ponga un “pero” a esta tradición. Y es que por mucho que cada año lo vea y lo viva en propias carnes, no puedo entender la actitud de algunos padres y otros que no lo son, para coger uno de los miles balones que lanzan desde los balcones de la Plaza. Saltos, empujones y disputas que espero algún día terminen y nuestro Volatín no tenga “pero” ninguno.
Mañana la “Bajadica” del Ángel. Allí estaré.
Os dejo uno de mis “Volatines” preferido, el del año 2009. (Por gentileza de Youtube y “rulamano”)